El arte del desapego

Desapego por la pareja.

por Ana de Calle (de su blog).

Vemos que cuando se produce un trauma en los primeros años de la vida afecta al patrón de apego del niño. Ya John Bolby en 1950 estudió los trastornos psicológicos que viven los niños cuando pierden la figura de apego.
La aparición del desapego es la fase de protesta que una persona vive con la ansiedad de separación, con desesperación y con tristeza, ante la pérdida de un ser querido. En la pérdida temprana se puede vivir el apego ansioso y trastornos depresivos de mayor o menor intensidad.
Cuando se producen pérdidas repetidas será más dificil encariñarse con otra persona, entonces apartarán sus deseos y se centrarán en objetos de todo tipo, cosas materiales, dulces, alimentos, juguetes … y el desapego lo aprenderán en situaciones de las que no pueden escapar.
A menudo muchas personas vienen de hogares disfuncionales y les cuesta más entrar en contacto con ellos mismos, conocer su propia identidad. No saben distinguir lo bueno, de lo que no lo es para ellos mismos, y se convierten en “niños buenos” que necesitan la aprobación constante de los demás. El problema se plantea si no se gana auto-estima, porque si no existe una verdadera identidad no puede estabilizarse una pareja, es necesario que se unan dos identidades sin abandonar su propio eje.
El deseo no tiene que ver con el apego, y el que está apegado vive como el adicto, bajo los efectos de una droga. No puede desistir, le resulta imprescindible, no está preparado para la pérdida y no entiende la vida sin su fuente de placer, sin esa seguridad que le aporta el otro. Y si se vive la abstinencia en ausencia del amado es que hay apego, hay miedo, y detrás una discapacidad. El apego es una manera de adaptarse y el desapego es una forma de vivir, no con desamor sino con independencia. Viviendo sin miedo al abandono, sin sentirse oprimido. Es dejar espacio a la ternura.
Cuando una persona no es capaz de hacerse cargo de sí misma tendrá miedo a estar sola, necesitará personas que le aporten seguridad. Es una adicción afectiva. Y para el psicoanálisis el desapego es el fin del duelo, por eso el objetivo en la elaboración del duelo es separar sentimientos y apegos del objeto amado. Las personas que elaboran el duelo pueden funcionar mejor por sí mismas aunque acepten la ausencia física permanente de la persona amada.
El desapego es elegir amar libremente, sin miedo. Aparecer en lugar de desaparecer, volver a nuestro propio ser en lugar de sentirnos perdidos en la nada. Este es el cambio de actitud que busca, y que crea lo que practica, en vez de lamentarse por lo que ha perdido.
En terapia habrá que trabajar el duelo, aprendiendo a dejar de ser víctima, a ser responsable de sus pensamientos y de sus acciones. A centrarse, a desarrollar la fé en sí mismo. Saber ser más tolerante ante la frustración. No ser el mejor ni el peor, aprender a estar en posiciones intermedias. Sentir que el desapego es alejarse de las preocupaciones, dejar de ser indispensable para demostrar su valía.
Aprender a no vivir la vida de los demás. Saber hacer la mudanza y trasladar la atención de ellos a ti, y centrarte en lo que tú deseas, en lo que sientes, en lo que necesitas, y echar mano de tus recursos para poder ayudar a otros. Aprender a poner en práctica la vida social, tener actividades intelectuales y manuales, irse acercando al placer, para empezar a saborearlo porque todo eso nos dinamiza y nos ilumina.
Foto : DEPENDENCIA AFECTIVA
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