¿QUÉ ES ESO QUE LLAMAN “COACHING”?

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“Decir que se es Coach sin saber PNL,
es como pretender ser cirujano sin saber anatomía.”

Inma Capó

Como respuesta a las nuevas necesidades de la sociedad, ésta crea igualmente las soluciones, a la vista de que lo que hasta hace poco funcionaba, ha dejado de hacerlo y surge una demanda cada vez más exigente y necesitada de nueva información para solucionar unos problemas para los cuales nadie la ha preparado a lo largo de su desarrollo como adulto.

Cuando la PNL llegó a España -y lo digo como una de las pioneras de su introducción- lo menos raro que escuchaba era: eso es algo como “informática”, “una secta”, “moda pasajera”, y un sin fin de respuestas de lo más variopintas. Posterior y más recientemente -con retraso como siempre- llega a nuestro país el concepto de Coaching. Y nuevamente nos vemos envueltos en un maremagnum de calificativos que tratan de diferenciar a estos de aquellos, a ver cuál es el mejor o diferente y, por ello, más útil o más caro o con una certificación más rimbombante.

En poco tiempo, nos hemos visto invadidos por una amalgama de nuevos y variopintos conceptos como: Coaching ontológico, cognitivo, operativo, empresarial, ejecutivo, gerencial, sistémico, personal, directivo, grupal, profesional, deportivo, espiritual… y tantos Coaches como especialidades o conocimientos tengan y provengan de la anterior trayectoria profesional de los susodichos, o de la misma que ya tenían, a la que tan sólo le han cambiado el nombre. Es decir, a todo el que sabe alguna cosa, se le puede dar el diploma de Coach en esa cosa. Y ya vale. Porque en nuestro país, todo vale.

Recientemente, un colega profesional ha escrito en su blog un comentario acertadísimo, que resume la situación actual del Coaching: “El camarote de los hermanos Marx”, con lo que estoy totalmente de acuerdo.

La palabra Coach es un término anglosajón que se traduce como “entrenador o instructor” (América) o podría ser también “cochero” (Inglaterra), que es quién lleva a la persona de un lugar a otro. Sin embargo, la mayoría de los que se autodenominan Coaches son más bien consejeros, orientadores o asesores, y eso no es Coaching. Eso es Counseling, o Mentoring.

Counseling: aconsejando, orientando, guiando, asesorando, enseñando, instruyendo, entrenando… Es lo que solemos demandar más habitualmente: un doctor, un abogado, un arquitecto, o sea, un especialista que es quien sabe y nos dice lo que se ha de hacer, porque nosotros no tenemos sus conocimientos en ese tema. Esa es la figura más habitual en las relaciones profesionales especialista-cliente.

Mentoring: Esta etiqueta resumiría todo lo anterior. Sería la figura del antiguo mentor, maestro, orientador, que en resumidas cuentas es lo que más falta hace hoy en día, dado el bajo nivel educativo y la escasa o nula preparación de los padres y maestros para programar adecuadamente a los indefensos cerebros que caen en sus manos, lo cual es caldo de cultivo para que las profesiones de ayuda proliferen y sean cada vez más necesarias en la etapa adulta.

Así que, para enterarse bien habrá que ir como siempre al origen de este fenómeno que, poco a poco, como todo, se extiende como mancha de aceite, al igual que ha ocurrido con la PNL y con otras muchas disciplinas, donde hay mucha gente con buena intención pero con poca experiencia y otros que esgrimen una colección de diplomas en color, conseguidos en cursos carísimos, pero que no tienen un background, experiencia, idiosincrasia, congruencia o espíritu de base que les apoye en esta nueva profesión –lucrativa, por supuesto- que han elegido y que es “lo último” que está de moda. “Mira, aquel… antes no se sabía lo que hacía… ¡ahora es Coach!”

Para ello, fui a Zurich (Suiza) en distintas ocasiones, ya que tengo la suerte de conocer a uno de los mejores Coaches profesionales europeos, que lleva ejerciendo hace ahora más de 20 años, a raíz del surgimiento en Europa de la PNL.

En Zurich me entrevisté con mi buen amigo y colega Adrián Schweizer: abogado, escritor, profesor de postgrado universitario en Harvard y Trainer en PNL por Robert Dilts, entre otros. Ha estudiado técnicas de negociación y solución de conflictos en Harvard y viaja impartiendo formación por todo el mundo. Es Coach, tanto a nivel particular, como de empresas y grandes firmas europeas. Compartimos una buena amistad desde hace años, y conozco de primera mano sus resultados profesionales, así que le pedí que fuese mi mentor en el tema del Coaching, partiendo ambos, cómo no, de nuestra larga experiencia en PNL.

El Coaching en Europa

Adrián me resume la historia del Coaching en Europa. Así pues, en su medio profesional, hace ya unos 20 años, un grupo de Trainer’s PNL de Suiza y Alemania, se reunieron y se pusieron de acuerdo para dar un nombre diferenciador a las intervenciones/interacciones con clientes en un corto lapso de tiempo, no con personas enfermas, sino con personas sanas que querían mejorar sus capacidades de respuesta o hallar nuevos recursos o avanzar más rápidamente en su camino hacia la excelencia. Y así fue cómo y dónde se decidió utilizar el nombre de Coaching (quizás la palabra ya se conocía por aquel entonces en aquellos países), como el mejor uso profesional que podían hacer de la PNL, dadas las múltiples aplicaciones de esta ciencia en los distintos avatares y ámbitos del ser humano, todos ellos originados en el cerebro-mente-programación del individuo.

Adrian Schweizer creó su propio modo de trabajar con sus clientes. No precisa tener una web porque la lista de espera le llena prácticamente todo el año, menos el tiempo que dedica a escribir libros, en alemán, eso sí.

Para empezar, y muy importante, -me comenta Adrián- el Coach debe emplear el tiempo necesario, varias horas si es preciso, en establecer un buen rapport con su cliente. En principio, lo mejor es disponer como lugar de encuentro algún ressort, centro o lugar aislado donde el cliente no pueda ser molestado ni interrumpido. Cena o come con él, pasean, y anota mentalmente cualquier detalle que pueda servir para posteriormente ayudar a la persona que está con él a lograr sus metas. Le pide que defina tres objetivos que quiera trabajar durante los dos días siguientes.

Adrián se focaliza cien por cien en su cliente y le ayuda a averiguar si, primeramente, esos objetivos son los que realmente quiere, (ecología del sistema) y, si así fuere, qué creencias son las que le impiden conseguirlos. Para ello utilizará las herramientas y estrategias desarrolladas por la PNL, (así como otras propias que, en el caso de Adrián y por su experiencia, ha ido desarrollando). Guiará a su cliente en su proceso y le ayudará a hallar nuevas respuestas integrando las posibles partes en conflicto y creando nuevos recursos, que generarán así mismo nuevas respuestas y que ayudarán al cliente a conseguir sus objetivos.

Se genera un proceso que permite al cliente cambiar aquello que le impide conseguir los resultados, ayudándose a sí mismo. Y listo. En algunos casos, hay un nuevo encuentro o contacto de control, a los 3 ó 6 meses, a petición del cliente, aparte de la comunicación vía postal, teléfono, email,…

Mi idea al escribir este artículo, no es hablar de mi amigo, si no aportar datos concretos que sitúen o aclaren esta confusión que, por el uso y abuso indebido de una palabra o concepto, afecta negativamente a otros profesionales, como ocurre con la PNL, por aquello del “agravio comparativo.” Ni toda la PNL es orégano ni todo el Coaching tampoco. Ni más ni menos, como ocurre en todas las profesiones.

Qué es Coaching

Es un proceso orientado a ayudar a una persona sana. Las preguntas específicas que se le hacen se enfocan a los objetivos y a los procesos internos de la persona, de modo que se puedan descubrir los holding-back o limitaciones que interfieren en la estrategia de consecución de logros. Las interferencias se buscan a través de la línea del tiempo del cliente para verificar la creencia que bloquea el proceso; se cambia, se plantea un nuevo objetivo bien formulado, se elicitan nuevos recursos internos, se chequea de nuevo con la línea del tiempo, se establecen planes de acción específicos y así con cada objetivo que plantee el cliente.

Al mismo tiempo, se hace énfasis en el proceso de aprendizaje del cliente, enseñándole a asociarse y disociarse de la experiencia para que sea consciente de qué ha ido aprendido en cada paso, de modo que con todo el trabajo se consiga cambiar los procesos internos para que el mismo problema no vuelva a surgir en el futuro.

Según Adrián Schweizer, más del 90% de los que se autodenominan Coaches, se focalizan más en el contenido que en el proceso, por lo cual el tiempo de trabajo con un cliente suele ser muy largo, innecesariamente, ya que las preguntas van dirigidas al consciente-ego del cliente, y para desmontar ese hábito de respuesta hace falta mucho tiempo y una preparación amplia por parte del cliente y mucho más del Coach.

Colegas de Coaching, en alguna ocasión, me han pedido ayuda para tratar a un cliente “con quien llevo más de 20 sesiones, pero no avanza…” y también tuve un cliente en concreto que llegó a mí tras haber visitado ya a cuatro Coaches, de excelsa reputación (uno de ellos internacional, que da cursos y certificaciones de Coaching y que no fue capaz de captar el fondo del problema), sin que ninguno hubiese podido ayudarle en profundidad, por las mismas razones expuestas: “algo hemos adelantado, porque me han aconsejado lo mejor que han sabido, pero yo sigo igual…” y , mira por donde, en tres sesiones de una hora, tema resuelto. ¡Qué cosas!

Otros insisten en que Coaching es usar simplemente la mayéutica socrática, -quizás porque es lo único que les han vendido y no conocen otra cosa,- pero desde los tiempos de Sócrates, señores míos, ha llovido mucho y en la actualidad disponemos de conocimientos científicos sobre el cerebro humano y sus procesos neurológicos que no existían entonces, así que no saben ustedes cómo lamento que nuestro amigo Sócrates no supiera PNL, pero que no la aprendan y utilicen muchos de los actuales coaches no habla demasiado bien en su favor como preparación profesional, profunda y responsable para aceptar y poder ayudar a otro ser humano a que se ayude a sí mismo y alcance sus objetivos, de la forma más efectiva y rápida posible.

Entonces, qué NO es Coaching

No es terapia. No es aconsejar, ni orientar, ni guiar, ni compadecer, ni ayudar. No es ponerse en lugar del otro (rapport aparte), sino huir del “yo en su lugar haría…”. No es adoptar el papel del cura en el confesionario. No es fijarse en el contenido, si no en el proceso. No es pensar “yo soy el que sabe y el cliente no sabe”. No es argumentar, sino integrar. No es estar orientado al problema, sino a la solución. No es hablar para hacer ver que se sabe y sentirse por encima del cliente tratando de convencerle de lo que ha de hacer (otros casos y referencias), sino ser congruente, dejando a un lado el propio ego para estar 100% orientado hacia el cliente. Desde mi mapa del mundo, esto es lo que más les va a costar a una gran mayoría de técnicos PNL/Coaching dado que, por lo que llevo viendo y conociendo desde hace muchos años, -y va empeorando-, ninguno se ha aplicado esos conocimientos y técnicas a sí mismo y su ego sigue siendo, como siempre, su tarjeta de presentación.

No se hace Coaching con gente que padezca adicciones o esté enferma psíquicamente. Repito, Coaching no es terapia, sin embargo también he visto anuncios de “Coaching terapéutico”, lo cual es una tremenda incongruencia, así como anuncios de cursos de PNL y Coaching para terapia, todo mezclado.

Hay psicólogos teóricos, que, desde la aparición de la PNL/Coaching, se están quedando sin clientes, ya que todavía no aceptan que algunas de las antiguas teorías ya dejaron de ser útiles hace décadas pero no se reciclan, así que ponen lo de Coaching delante de Terapia y tan contentos. Todo es cuestión de ponerse al día, y en este siglo ya va siendo hora de que las teorías dejen su lugar a la práctica y a la efectividad.

Un conocido mío, de profesión vendedor, ha dejado la empresa, se ha puesto a dar cursos de ventas –por qué no- y ahora se ofrece como Coach para vendedores. Empleadas de una empresa de Seguros, -ventas-, tras hacer un curso de Coaching de tres días y leerse el libro de Daniel Goleman, “Inteligencia Emocional”, ahora están dando cursos a empresas y ofreciéndose como Coaches y Consultoras. No nos extrañe, porque la experiencia es un grado y dado el nivel de nuestro país, siempre se cumple aquello de que “en el país de los ciegos, el tuerto es el rey.” (Para más información, ver mi artículo “Cursos para empresas” en mi web y publicado aquí.)

Por lo visto, esta moda está dando lugar a que toda profesión de ayuda de algún tipo, ahora se llame Coaching: pronto veremos pues Coaching Social (asistentes sociales); Coaching Hospitalario (enfermeras/enfermeros); Coaching Sanitario (médicos, etc.), y si me apuran, llegaremos a ver “Coaching religioso“o “Coaching Madre Teresa” y así hasta el infinito. Lo último que he visto es “Coaching con caballos”… no sé si han logrado que los caballos aprendan Coaching… y así hemos llegado a un momento en que todo el mundo es Coach, por lo que ya no deben quedar clientes para tanto Coach…

Por cierto, cuando pregunté a mi mentor qué opinaba sobre los carísimos cursos de Coaching y los resultados que vemos alrededor, en general, me comentó que está mucho mejor preparado un buen Master en PNL, que se haya trabajado a sí mismo y tenga claros los conceptos, que alguien que haya hecho uno de esos carísimos cursos de Coaching –con bonito diploma, por supuesto- que proliferan como hongos y se ofrecen por doquier y que, a no tardar, hasta puede que se subasten.

Uno de mis alumnos ha escrito un genial artículo que también podéis encontrar en esta página: “Que no le den gato por Coaching”. No tiene desperdicio.

A la vista de todo eso, decidí etiquetar mis cursos y estilo de Coaching, para no ser menos. Inma Capo: Coaching Holístico ®, porque un ser humano, sea en el entorno de la empresa, fuera de ella, o en su casa, o consigo mismo, si tiene un bloqueo que le impide alcanzar sus objetivos, es seguro y garantizado que confluyen/influyen en el mismo emociones, pensamientos, ideas y situaciones de distintas partes de la persona y de su vida. Lograr un proceso integrativo orientado a una solución armónica será una tarea correcta y profesional. Conseguir que el cliente encuentre sus propios recursos y soluciones para que no nos necesite en adelante, será además la ética básica de un buen Coach.

En mi caso, mi trabajo está orientado a que el cliente logre resultados prácticos lo antes posible, mientras aprende y evoluciona en su propio proceso de vivir.

 

Conclusión desde nuestra experiencia.

– Coaching es dar un servicio de apoyo a otra persona, a que ésta encuentre sus propios recursos y camino por sí misma, hacia la consecución de sus objetivos.

– Muchísimos Coaches aconsejan y dan recomendaciones.
– Muchos otros tratan de focalizarse en el comportamiento.
– Algunos se centran en las capacidades.
– Sólo unos pocos, muy pocos, se centran en el proceso y son capaces de manejar cambios de creencias: sólo aquellos que saben y dominan la PNL.

Mi intención se ha cumplido y espero que esta información sirva para aclarar las cosas, o quizás todo lo contrario, ya que ello dependerá de la interpretación subjetiva que haga cada uno de mis lectores. Como siempre, habrá para todos los gustos.

Inma Capó

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