De las sectas y otras barbaridades

sectas

La palabra “secta” es un vocablo generalmente muy mal utilizado, desde el desconocimiento y la ignorancia de una mayoría. No obstante, su sentido suele ser peyorativo como mínimo, y en otros países, según su nivel de cultura y religiosidad, se convierte en lapidaria, sinónimo de tabú, pecado y obligatorio alejamiento.

A lo largo de mi vida familiar y profesional, he escuchado la palabra “secta” aplicada a cualquier cosa que la mayoría de la gente desconoce, por lo tanto no se ha detenido a investigar en su verdadera dimensión y efectos nocivos e ignora su realidad.

Para mucha gente bien intencionada y que desconoce ciertas tendencias comerciales o corporativas, las miles de empresas Multinivel son una secta, Afinsa era una secta, e incluso algunas ONG’s han sido tildadas de secta.

Ya sabemos que la ignorancia está detrás del origen del miedo. Por lo tanto las personas temerosas, prejuiciadas, utilizan la palabra ‘secta’ para defenderse de algunas experiencias que le producen miedo y que no se atreven a investigar directamente por sobrecarga de prejuicios, tras la cual se escudan para no tener que enfrentarse a los factores que les limitan.

Utilizando el uso comúnmente aceptado de “grupo con fines manipulativos” sin entrar en otros detalles más penosos, sólo me permito recordar las trágicas experiencias conocidas en algunos países de asesinatos en masa, por descuido de la ignorancia del nocivo efecto de algunas de tantas sectas sobre personas ingenuas, como en USA, África, regiones y razas fundamentalistas, es decir víctimas de un exacerbado subdesarrollo mental, intelectual y espiritual.

Quiero transcribiros aquí un artículo que describe específicamente lo que es o ha sido una secta de lo más negativo, -vistos los resultados-  en este caso en Venezuela, y cómo el mismo estilo de actuación se viene dando también en nuestro país, sólo que camuflado bajo una palabra que casi nadie conoce en su verdadero significado: Democracia.

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ADIÓS A LA “SECTA DESTRUCTIVA”. 
Franzel Delgado Senior
Catorce años se consumieron, y consumieron a Venezuela, antes de que se le diera el adiós a la “secta destructiva”.

El criterio académico universal  precisa  que : “Secta Destructiva, es todo grupo organizado que emerge en el seno de una sociedad con la intención de destruirle sus valores e instituciones  y obligarla a asumir los de la secta”.

Allí está la experiencia: las “sectas destructivas” una vez desparecido el líder, que en ningún caso es substituible, emprenden un proceso de desmoronamiento que concluye con su desaparición inevitable.  Toda la energía negativa con la que la secta intentó impactar a la sociedad, se le revierte como poderosa fuerza para su propia implosión.

Es verdad que esta secta de Venezuela queda con un andamiaje para su proselitismo, con todas las instituciones cómplices, con una inmensa riqueza que se le renueva cada mañana y con solidaridades internacionales que fueron compradas al contado. Pero todo ello no les será suficiente para escapar a los pronósticos de las ciencias que auguran la desaparición de esos grupos patológicos.

Tal como los glóbulos blancos rodean y vencen un estado infeccioso, así los recursos humanos de una sociedad, rodean y vencen una secta intrusa y destructiva.

El funeral de la secta será muy concurrido.

Allí estarán las trescientas mil ánimas de venezolanos que el hampa desalmada apartó de su camino vital, todos con sus para siempre adoloridos familiares.

Estará la clase media en pleno para despedir sus desventuras.

Estarán los niños para saludar con su adiós la resucitación de su futuro.

Asistirán los viejos, a celebrar con su presencia su tan ansiada seguridad de poder morir tranquilos.

Multitud de jóvenes irán juntos a mirar por última vez a su pesimismo y a la obscuridad de su porvenir.

Padres y madres de todos los rincones concurrirán a la bienvenida de sus  noches de sosiego, libres de las inagotables angustias de la espera de sus hijos, siempre en riesgo.

Asistirán todos los venezolanos que darán la despedida a sus tristezas patrias, a sus insatisfacciones nacionales y a las deslealtades internacionales.

Los venezolanos pueden estar tranquilos porque el proceso ha comenzado, y será inevitable e irreversible.

Venezuela no será la excepción.
Hace pocos días se cumplió el primer mes de la desaparición del líder de esta secta, y todos se olvidaron de dispensarle algún recuerdo, hasta sus más fanáticos seguidores. Señal inequívoca de que ya comienzan a cumplirse los claros designios de los estudios universales.

En el año 2002 advertí que “el mayor daño que ese líder le había infligido a Venezuela, era que le había quebrado la lógica como nación”, y años más tarde, que “si vivíamos en un escenario ilógico, era de esperarse un desenlace tan ilógico como el propio escenario”. Y pues la muerte inesperada llegó para ratificarlo.

Ahora, la nación comenzó el camino hacia el rescate de su lógica.
Más allá del importante 14 de abril, pase cuanto pase, todo progresiva e indefectiblemente irá buscando su lugar y el escenario nacional terminará por reubicarse en el orden que tan lamentablemente algún día extravió. Es un camino inexorable.

Venezuela volverá a ser la nación que merece, y los venezolanos sepultaremos a la secta, y con ella, a todas nuestras angustias, nuestras humillaciones, incertidumbres y nuestros sufrimientos que durante tan largos y penosos catorce años se encargaron de perturbar la paz de nuestras vidas.””

Mi pregunta ahora es: ¿cuándo despertará España de su ancestral sonambulismo, y tomará las riendas de su destino hacia el rescate de su lógica?
Inma Capó

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