La Carrera de Ratas

 

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En USA se usa mucho en el lenguaje coloquial la frase “la carrera de ratas” y cómo toda persona inteligente debe salirse de la misma lo antes posible, puesto que considerarse una rata a la carrera no es precisamente algo que eleve tu autoestima y te ayude a salir de la mediocridad.

En nuestro educastrado país vemos que, con frase o sin ella, una gran mayoría, se halla inmersa en esa carrera de ratas que entre todos hemos organizado, como si fuese lo más normal del mundo.

Veamos un ejemplo:

Nuestro amigo Pepe es lo que se considera una persona normal, es decir, del montón.

Tiene un trabajo, el mismo, desde hace ya más de 10 años y no ve la forma de prosperar en él, pero como le dijeron en su casa que lo mejor era encontrar un trabajo seguro, de los de “para toda la vida”, pues allí está Pepe, trabajando, tratando de ahorrar para el día de mañana, pagar las cuentas, llevar dinero a casa, pagar los colegios de los niños, ir de compras los sábados, descansar un poco el domingo, porque el lunes tiene que volver a trabajar, para tratar de ahorrar un poco para el día de mañana, pagar las cuentas, llevar dinero a casa, pagar los colegios de los niños, y así día tras día, año tras año, toda su vida, hastga que se muera de cansancio, de hastío o de pena… si no hace algo al respecto.

Pepe no se da cuenta de que mientras trata de ahorrar para el día de mañana, está dejando de vivir el día de hoy. ¿Y cuándo es el día de mañana, qué fecha tiene, o es que no llega nunca? ¿Existe algún calendario que ponga “hoy es el día de mañana: ya puede dejar de preocuparse”?

Pepe se ha olvidado de que ese no era su sueño de niño, de adolescente, de estudiante. Él quería acabar una carrera de éxito, ir a estudiar al extranjero, que es donde están las mejores universidades, tener su propia empresa, viajar por todo el mundo, seguir estudiando, hacer cosas importantes, dejar una huella de su paso por el planeta… pero resulta que, no sabe cómo, se casó antes de poder iniciar sus sueños y en cuanto se descuidó se vio convertido en padre de tres hijos que nunca antes habían formado parte de aquellos sueños.

Pepe dice que es feliz cuando se lo preguntas, sin embargo se toma pastillas para dormir, otra porque empieza a dolerle el estómago y aunque es muy joven todavía, un rictus de amargura cierra su boca en un triste paréntesis, mientras que su frente y su ceño se ven ya surcados por pliegues que le dan un aspecto mucho mayor de lo que es.

Pero cuando está en confianza, cuando es la hora de las confidencias con los amigos más íntimos, Pepe se queja, dice que odia esta vida, que está más que harto, que no tiene ilusiones, que no sabe qué le ha pasado en el camino, que no es esto lo que había soñado, pero que no sabe cómo salir de esa “rueda de hámster” que no te lleva a ninguna parte, por mucho que corras.

Porque para ello tienen que ocurrir dos cosas:

–         Dejar de hacer lo mismo que has venido haciendo hasta hoy.

–         Decidir hacer algo diferente, lo que sea, pero diferente.

Y para ello tienen que darse estos parámetros:

–         Estar lo suficientemente harto de la situación actual.

–         Decidir pensar por ti mismo y atreverte a llevar a cabo tus sueños.

¿Reconoces ese proceso? ¿Conoces a gente así? ¿Te reconoces tú en esa carrera de ratas? ¿Hasta cuando estás dispuest@ a seguir corriendo sin nunca llegar a una meta que no sea la de jubilarte?

Hace un tiempo me encontré con un amigo de mi juventud, Luís. Nos alegramos mucho de vernos, porque hacía muchos años que habíamos perdido el contacto. Le pregunté por su vida, qué había hecho desde que le conocí a sus 25 años, lleno de energía y proyectos. Luís me contó que se casó, que había tenido dos hijas y que había podido comprarles un piso a cada una porque se habían casado y ya no estaban en casa. Y que él y su mujer volvían a estar solos, pero ya no tenían fuerzas ni ganas de hacer todo aquello que querían hacer y que soñaban juntos, porque los dos se habían dedicado a ahorrar para el día de mañana, pero que nadie le había dicho cuándo iba a llegar ese día y que ahora, a sus 60 años, se daba cuenta de que no había vivido: sólo había trabajado.

Pepe, Luís y la gran mayoría, permitieron que los demás les robaran sus sueños. Porque los ladrones de sueños están más cerca de lo que te imaginas, aunque vayan camuflados de “tú sabes que yo sólo quiero lo mejor para ti”, que no es más que lo que yo haría en tu lugar porque soy cobarde, inseguro, y lo normal es que tú seas como yo, sino yo me sentiré mal porque te veré diferente, es decir, superior. Porque yo tampoco me atreví a vivir mis propios sueños. Sólo hice lo que los demás me dijeron que era lo normal: tener un empleo para toda la vida, que eso es algo seguro (cuando no tienes seguridad interna, precisas de una externa), casarme y tener hijos, y procurar tener una buena jubilación que me permitiera vivir el día de mañana.

“Las personas que no se atreven a hacer algo, te dirán que tú tampoco puedes.”

Para ayudarte a ti mism@, responde con sinceridad a estas preguntas:

–          ¿Cuáles son tus sueños, metas, objetivos, ilusiones, deseos, proyectos? Anótalos.

–          ¿Cuánto tiempo más estás dispuest@ a seguir haciendo más de lo mismo?

–          ¿Cómo te sientes contigo mism@ cuando te das cuenta de que el tiempo pasa y no estás haciendo nada de lo que querías?

–          Qué estás dispuest@ a hacer para conseguir lo que tú quieres?

–          Qué estás dispuest@ a dejar de hacer para conseguir lo que tú quieres?

Y ahora piensa y responde:

–          ¿Qué / cuánto me costará cambiar?

–          ¿Qué me estoy perdiendo y me perderé en la vida si no hago el cambio?

–          ¿Qué me cuesta ya mental, emocional, física, espiritual y financieramente?

–          ¿Cuánto más feliz sería yo ahora?

–          Si cambio, ¿cómo me sentiré conmigo mismo?

–          Y si no cambio, ¿cómo me sentiré conmigo mismo después?

–          ¿Qué más podría conseguir si realmente efectuara ese cambio hoy mismo?

–          ¿Qué me impide hacerlo YA?

Todas estas son algunas preguntas básicas de Coaching. Tú tienes las respuestas. Sólo tú. Los demás tendrán sus opiniones, pero eso no es asunto tuyo. Tú tienes que hallar tus propias respuestas internas. Es el único camino.

Para ello necesitas preparación, reciclaje, una nueva programación y mentalidad, es decir, quitar de tu mente todo aquello que te limita y poner todo lo que te falta para estimular tus recursos internos. Eso no se enseña en ninguna escuela ni universidad. Pero sí en mis cursos.

Porque para hacer realidad tus sueños tienes que salir de tu zona de comodidad, ampliar tu mapa del mundo, reconectar con tu fuerza y poder innatos, eliminar limitaciones e integrar nuevos recursos y alternativas de pensamiento, para que tu cerebro y tu mente, reprogramados a tu propia imagen y semejanza, trabajen a tu favor y no en tu contra. Porque tu vida depende única y exclusivamente de una sola persona: de ti. Es tu vida. No la de los demás. Nadie puede vivir tu vida en tu lugar. Igual que tú tampoco puedes vivir a través de la vida de otra persona.

Y eso requiere de una formación profesional, profunda y amplia, porque lo que te voy a enseñar es justamente lo contrario de lo que se enseña en la familia, en el Sistema, en la sociedad educastrada que entre todos hemos creado y que consideramos “lo normal” y que ha dado como resultado que seamos el segundo país por la cola en cultura y educación en Europa.

Y lo “normal” en nuestra sociedad es que “entre todos la matamos y ella sola se murió.”

Las oportunidades nunca se pierden: las aprovechan otros. Los demás pierden su tiempo… y luego quejándose de que nunca tuvieron una oportunidad…

Se nos ha dado el privilegio de la vida y todos hemos venido aquí a una sola cosa: crecer y evolucionar espiritualmente para aportar a la sociedad un mejor ejemplo y dejar una loable huella de nuestro paso por el planeta. Pero la vida no es tan larga como nos la imaginamos. El momento siempre es AHORA. El mañana puede que nunca llegue… y no podemos vivir planificando sobre un futuro que no existe y no podemos controlar. (Las bolas de cristal no funcionan para eso…)

Si este discurso te hace reflexionar, no dudes: escucha tu llama interior, porque es ahí donde radica tu esencia, tu auténtica identidad y es la que te llevará a descubrir tu misión en la vida, y poco a poco podrás ir diseñando tu Plan de Vida, objetivos y metas, para alcanzarla y cumplirla. Sólo entonces serás verdadera y plenamente feliz. Porque no existe mayor satisfacción que la del deber cumplido, pero ante todo contigo mism@.

En mi libro “Retorno al Paraíso. El Despertar” encontrarás detallado y ampliado el proceso de educastración generalizado. Y cómo salirse del mismo.

En mis cursos (ver programas) encontrarás las informaciones, técnicas, experiencias y vivencias que te darán los resultados que necesitas y estás buscando.

También puedes decidir comprarte una rueda de hámster. Hay tantas a tu alrededor que una más no se va a notar, así que no te preocupes por el “qué dirán los demás” porque no se notará ninguna diferencia entre la mediocridad reinante.

Tú decides. Es tu vida.

Inma Capó