La Pirámide de Maslow actualizada

Piramide_t1

Pirámide de Maslow para el Siglo XXI

En el pasado siglo, Abraham Maslow nos aportó, entre otras cosas, su conocida “Pirámide de las necesidades” (1943), teoría que posteriormente amplió y que se extendió a partir de su contacto con Kurt Goldstein y le impulsó a la psicología humanista y transpersonal, cuyo colofón resume brillantemente su no menos brillante y conocida obra “El hombre Autorrealizado: hacia una psicología del Ser” (Ed. Kairós).

 

Sin embargo, ha llovido mucho desde entonces y nadie, al parecer, se ha ocupado de poner al día la pirámide de las necesidades humanas, hasta que, desde mi experiencia tanto personal como profesional y a lo largo de mi trayectoria en el desarrollo y evolución humanas, cada vez soy más consciente de que los aspectos propuestos por Maslow se nos han quedado cortos.

 

Ya hemos tenido hijos, plantando árboles y escrito libros, y hace tiempo que hemos dejado atrás las limitantes creencias sociales, arrancándonos el corsé impuesto por la mediocridad y que acababa con casarse y tener hijos como toda posibilidad de vida, aprendizaje y evolución, que es en definitiva, para lo que hemos venido al planeta.

Cuando me doy cuenta que desde hace varias décadas, muchas personas ya estamos más que autorrealizadas, que poco a poco hemos ido buscando y adentrándonos en otros campos que han dio atrayéndonos y llenando otros estratos de nuestro ser, he decidido poner al día la Pirámide para englobar lo que había quedado fuera y que, a mi criterio, debe integrarse en la actualidad como otras tantas necesidades a cubrir por cada persona que haya alcanzado el suficiente nivel de conciencia y desee encontrar qué hay más allá de la cúspide de la pirámide inicial.

 

La Espiritualidad.

 

Me permito pues ofrecer esta integración de una realidad que, desde las últimas décadas y cada vez de forma más extendida, nos guía a una parte de la humanidad, por pura lógica evolutiva: la espiritualidad. Aclaremos que este concepto no es religioso, incluso me atrevería a decir que sería lo más alejado de las religiones convencionales.

 

Muchos de nosotros también iniciamos hace tiempo la búsqueda de la espiritualidad y el camino hacia dentro de uno mismo, tratando de llenar y alimentar a nuestro mejor criterio, esa inquietud interna que nuestra conciencia imparable nos muestra con un “bien, ¿y ahora qué más?”

 

A través de cursos, estudios, investigaciones, viajes, búsquedas más o menos orientadas (“cuando el alumno está preparado, aparece el maestro…”) hemos ido alcanzando también un grado de apertura espiritual cada vez más diáfano y un camino que se ha ido aclarando a medida que lo hemos ido recorriendo.

 

Bien, ¿y ahora qué más?

 

Una vez alcanzada la conciencia del camino hacia el espíritu de uno mismo, sólo nos queda darnos cuenta de una cosa. Yo me di cuenta hace algún tiempo. Y se me hizo la luz, valga la metáfora, y vi en mi mente la Pirámide tal como la vas a ver a continuación. Fue una intuición repentina, un flash, pero acostumbrada a hacer caso a mis intuiciones, aquí está el resultado:

 

En efecto. Una vez autorrealizados y espirituales, seguimos vivos. ¿Y ahora qué más? Y la respuesta surge espontánea: ¡ahora tienes que devolver a la humanidad todo lo que sabes, lo que eres, porque todo lo que se recibe es para dar!

 

El Legado.

 

La restitución. Como en la Parábola de Jesús, la devolución de los talentos multiplicados ciento por uno. La huella de nuestro paso por el planeta, como obligación de todo espíritu consciente de su responsabilidad para consigo mismo primero y para con los demás después.

 

Me faltan palabras para explicar y compartir la emoción de esta intuición, de este ‘eureka’ que, como tantos otros, me ha llevado a estar donde estoy y a ser quien soy y ser consciente de que estoy solamente iniciando mi camino de regreso, de devolución, de entrega, de agradecimiento.

 

Esa es la respuesta al nivel “misión” de los Niveles Lógicos: ¿para qué…? Y para el nivel de “espiritualidad”: ¿para quién más…?

 

Lejos del ‘por qué’ haces las cosas, ser consciente de ‘para qué y con qué propósito’las haces, marca una diferencia tan grande que puede cambiar totalmente el rumbo de tus objetivos, de tus decisiones, de tu vida en definitiva.

 

Un dato más de la razón por la que en PNL no solemos hacer preguntas del tipo “¿por qué?” ya que las respuestas no solamente no conducen a la estructura profunda del pensamiento, sino que quedan en el nivel de “creencias y valores”, es decir, el dominio del ego y su educastrada programación.

 

Recientemente tuve el placer de compartir esta visión con Robert Dilts en Barcelona, quien no solamente estuvo de acuerdo en el planteamiento, sino que me felicitó por la idea y la usará llegado el caso.

 

Ahora la comparto con todos mis lectores y les invito a que descubran su propia pirámide y su nivel dentro de ella. ¿Cómo?

 

En nuestros cursos de PNL avanzada pondremos en tus manos las herramientas para que no hagas este camino en solitario, sino debidamente preparado y orientado. Que subas paso a paso los escalones de tu pirámide y sigas adelante, mirando hacia atrás sin ira, sin rencor, sin remordimientos, solo consciente de tus aprendizajes, que te servirán para apoyarte en el próximo escalón y seguir subiendo, mientras te conviertes en un ejemplo a seguir, en un faro que ilumine a los que todavía están mirando hacia abajo..

 

Sin prisa pero sin pausa, dueño de tus recursos y capacidades, consciente de tu potencial y de tu poder interior, irás caminando hacia arriba y hacia adelante, hacia la meta más grandiosa que puedes alcanzar en esta vida: crear y manifestar la versión más gloriosa que puedas imaginar de ti mismo.

 

Si otros pueden, tú puedes.

 

Con cariño,

 

Inma Capó

IINLP desde 1992.

661 visitas

Uso de cookies

Este sitio web utiliza cookies para que usted tenga la mejor experiencia de usuario. Si continúa navegando está dando su consentimiento para la aceptación de las mencionadas cookies y la aceptación de nuestra política de cookies, pinche el enlace para mayor información.plugin cookies