Mujer y Valores

mujer2

La creación de la sociedad empieza por la Mujer: la madre creadora, transmisora de vida, de valores y ejemplo para sus hijas e hijos, ejemplo que ellos y ellas copiarán y nunca olvidarán, para bien o para mal. Desde los tiempos más primitivos, siempre se ha considerado hogar donde se encontraba la mujer.

Tanto hombres como mujeres, han sido educados por la madre, ya que el padre, ocupado en cazar al mamut, irse de cruzadas, meterse en guerras y luego pasarse el día en la oficina, no siempre ha sido una presencia continua en el hogar. Ancestralmente, la madre ha sido responsable de cuidar el fuego del hogar y transmitir su sabiduría a la siguiente generación.

Pero desde hace mucho tiempo, la adaptación a un nuevo orden de cosas y su propia supervivencia la empujaron, quizás inconscientemente, a olvidar los valores intrínsecos a su género mientras luchaba por recuperar su puesto en la sociedad, el cual el hombre le había arrebatado por la fuerza, que no por la inteligencia.

En ese ímpetu de correr para recuperar el tiempo perdido, la Mujer se ha desviado de su camino paralelo y ha entrado en el del hombre, persiguiendo allí sus reivindicados derechos y privilegios que nunca debió ceder, en lugar de hacerlo desde su propio camino, el de la poderosa energía femenina. Quizás las reglas del juego preestablecido la empujaron a ello, pero ahora ya no es necesario seguirlas. Ya ha pasado mucho tiempo. La Mujer, una vez más, ha demostrado su fuerza y su poder, su valentía, su capacidad y su buen hacer en todos los campos que hasta hace poco eran de exclusivo dominio masculino.

En su afán de reconquista, justo pero no siempre bien encauzado y menos comprendido, la mujer ha copiado del hombre sus vicios, flaquezas y debilidades, (lo que siempre se había considerado “cosa de hombres”) sin darse cuenta que tan solo forman parte de malos hábitos para llenar su vacío interior y su atávico aunque oculto complejo de inferioridad y miedo a la poderosa y sutil energía femenina.

Inconscientemente, la Mujer olvida quién y cómo es en realidad y cae en el error de copiar: aprende a fumar, a emborracharse, a drogarse, a envilecerse, a denigrarse, a querer ser como el hombre en su afán de igualarse a él socialmente, como si el hombre fuese un ejemplo a seguir. Mientras escala puestos de trabajo bien merecidos por su inteligencia, creatividad, intuición,  poder de adaptación y de comunicación, lo hace desarrollando su energía yang, masculina, lo cual le ayuda a abrirse paso a codazos y salir adelante, pero al mismo tiempo copia infantilmente, hace lo que ve hacer a los hombres, “para no ser menos”, perdiendo el norte, perdiendo su esencia femenina, que es totalmente diferente de la masculina.

Siguiendo el camino marcado por el hombre, porque era el único que había, la mujer ha ido perdiendo en cada recodo, quizás inconscientemente, sus propios valores: el decoro, la elegancia espiritual, la belleza interior, el honor, la integridad y el respeto por sí misma.

Estos valores, como muchos otros, no son exclusivos de la mujer, sino de todo ser humano; pero es en la mujer donde adquieren o deberían adquirir carta de ciudadanía. Como siempre se ha dicho, “ser como la mujer del César: no sólo hay que ser honrada, sino también parecerlo”.

Sin embargo, nuestra igualdad como individuos es innata, es humana, porque por encima del macho y de la hembra, del hombre y la mujer, está el ser Persona, donde no hay distinción de género ni de sexo. La igualdad, como la libertad, está en el espíritu y es un don divino con el que nace todo ser humano. Ambas energías, yin y yang, femenina y masculina, se hallan en los dos géneros, como dos fuerzas duales que nos completan y que tan sólo hemos de reconocer y potenciar en cada uno de nosotros mismos para estar en equilibrio y armonía interior.

Lo que distingue al Ser Humano de los animales es su conciencia de ser, el poder de pensar por sí mismo, de elegir y decidir, su libre albedrío, y su alma. La irresponsabilidad, la inconsciencia y la degeneración es lo que le convierte en un animal humano. Y animales humanos los hay, infortunadamente, en ambos sexos. Igual que hay Seres Humanos evolucionados, cada vez más en ambos géneros, conscientes y maravillosos, que están marcando la diferencia y son un ejemplo a seguir.

Uno de los problemas que más fuertemente sacude a una inmensa mayoría de mujeres, es su falta de autoestima, resultado de la pérdida de valores propios y de una vida propia, ya que la única que se le había ofrecido, generación tras generación, era vivir a través del hombre, como esposa y como madre, pero no como individuo. Esa copia social, esa libertad convertida en libertinaje, ha propiciado la degeneración y la involución, en lugar de haber llevado a la mujer a tomar las riendas para crear un nuevo tipo de sociedad, responsabilidad de la que ninguna mujer puede zafarse porque nace intrínsecamente destinada a ello.

Muchas mujeres han dejado de respetarse a sí mismas, por lo que el hombre ha dejado de respetarlas del mismo modo. Los niños y niñas, los y las adolescentes de hoy son el resultado del ejemplo recibido, tanto de madres como de padres no preparados en absoluto para la gran y maravillosa responsabilidad de educar a otros seres humanos, indefensos y vulnerables, que copiarán el ejemplo de sus progenitores y del entorno.

Y para un gran número de mujeres conscientes y evolucionadas, cuyos valores primordiales son la evolución espiritual y alcanzar el más alto grado de autorrealización, esa degradación y envilecimiento significa un inadmisible insulto: el del agravio comparativo. No todas somos iguales y no todo el monte es orégano.

Mujer, madre, esposa, amiga y compañera, guardiana de los valores morales y espirituales, responsable de educar a tus hijos e hijas: recupera tu honor, tu pudor y tu vergüenza, no cara a los demás, sino ante Dios y ante ti misma, para recuperar al mismo tiempo tu poder y tu gracia propia de tu género. Cuando eres libre para pensar por ti misma, para ser tu misma, ¿para qué copias las necedades y flaquezas masculinas? No necesitas para nada fumar, ni beber, ni autodestruirte, ni formar parte de esa masa banal y mediocre cómodamente instalada en la estulticia, la sordidez y la inmoralidad, algo que antaño la mujer siempre había criticado y vituperado, y sin embargo después ha pasado a copiar. Recupera pronto tu conciencia femenina, tu elegancia, delicadeza y buen gusto, tus buenos modales, tu encanto y tu gracia, tu autoestima y tu fuerza interior, y esos valores que se escriben con “D”, de Diosa, de divinidad: dignidad y decencia.

Trabaja, estudia, realízate, lucha con tus propias armas, ponte en el lugar que mereces y te corresponde por derecho divino, usa tu gran inteligencia e intuición que te son propias; no te denigres a ti misma convirtiéndote en un objeto al servicio del hombre, jugando a su propio juego, porque si lo haces también atraerás al tipo de hombre que busca ese tipo de mujer; luego no te quejes de lo que te pueda pasar. Mejor elige al hombre adecuado, pero no al que pretenda brindarte una protección que no necesitas para nada, a cambio de tu sometimiento y humillación, que no son sino otras tantas formas de prostitución. Aquel hombre digno, sano y honesto, que no vaya detrás ni delante de ti, sino a tu lado, para crecer juntos, codo con codo, para que las energías yin y yang se unan y formen el círculo mágico del amor y la armonía, desde el respeto, la libertad y la confianza mutuos.

Tu fuerza es la fuerza intrínseca de tu propia esencia y energía. Tu poder te lo da el poder moral y espiritual de tus propios valores y convicciones. Sólo viviendo congruentemente, de acuerdo a tus principios, manifestándote firme y honesta contigo misma, recuperarás la autoestima, tu propio respeto y el de los demás. Palabra de honor.

Ser una mujer liberada significa precisamente haberse liberado del ancestral yugo masculino que ha creado el sistema en el que vivimos, de su fuerza destructora, de su actitud prepotente y humillante, y sobre todo significa liberarse de los miedos heredados y de las falaces limitaciones que nos habían impuesto y hecho creer. Liberarse no significa convertirse en otro hombre más, sino precisamente en todo lo contrario: volver al origen de la magnífica y deslumbrante feminidad.

Ya no necesitas competir ni luchar contra el hombre, sino luchar por ti misma, por ti como ser humano único e irrepetible, con una misión que cumplir, con mucho para aportar a la sociedad. Ya está todo sobradamente demostrado. El hombre ya no es tu enemigo. Es tu compañero de batalla por la vida, por cambiar un sistema injusto y obsoleto que sigue limitando el crecimiento tanto de hombres como de mujeres.

Sé un espejo en el que tus hijos e hijas, las Mujeres y Hombres de mañana, puedan mirarse sin vergüenza y con orgulloso respeto. Esos serán los valores que tus hijas hereden y copien, y transmitan a su vez para que, poco a poco, trabajando en equipo, creemos una nueva sociedad en la que todos queramos vivir.

————————————————————-

Y ahora, un homenaje de un Hombre a una Mujer…

ERES MUJER…

Eres la Pachamama, eres vida,
eres origen, eres sabia,
eres pasión , eres fuego.
Eres fuerza , eres energía,
eres belleza, eres ternura,
eres amor, eres mujer.
Eres amiga, eres compañera,
eres la magia , eres la creación.
En ti se encierran las razones de la vida.
En ti está la esencia del ser.
Lo eres todo,
Eres mujer.

Anexo: Algunos datos de interés para ambos géneros:

Revista “Natural” (hace 3 años):

UN ESTUDIO REVELA QUE LOS GENES FEMENINOS SON ANTERIORES A LOS MASCULINOS.

Un estudio de la Universidad de Stanford (Estados Unidos), en el que participaron dos investigadores de la Universidad Pompeu Pabra de Barcelona, ha determinado que el material genético femenino es 84.000 años más viejo que el cromosoma “Y” masculino.
Según un comunicado de la UPF, este estudio, titulado “Secuencia de la variación del cromosoma “Y” y el estudio de las poblaciones  humanas”  será publicado en breve por la revista “Nature Genetics” y en la aportación de datos han colaborado los investigadores de la UPF Elena Bosch y Jaume Bertranpetit, que consta como uno de los autores del artículo.
La investigación, en la que también han colaborado laboratorios de genética de universidades de Israel, Italia, Sudán, Pakistán y Reino Unido, revela que “el antepasado más próximo al hombre, el cromosoma Y, podría ser 84.000 años más joven que la mitocondria, una pequeña parte de la célula materna”.
Este descubrimiento, según la UPF, permite “establecer que los dos elementos de nuestro material genético más básico, los que determinan el sexo de las personas, se desarrollaron por su cuenta y en diferentes momentos de la historia”.
El estudio concluye, además, que el primer antepasado de la especie humana fue una mujer que hubiera vivido en África hace 143.000años. (*)
(*) Otras fuentes científicas datan a Lucy en dos millones de años (¡!)

Otros:
En su libro “Humanología: la nueva inteligencia” el Dr. Carlos Santamaría (Colombia) habla de la manifiesta superioridad femenina, comparando su capacidad biológica, fuerza física y emocional que la capacita para traer hijos al mundo, cuidarlos y educarlos, con la fuerza muscular superficial del hombre.
La capacidad de multiplicidad de tareas, debida a su desarrollo neurológico, está más que demostrada. La mujer posee un cerebro multiprocesador, que le permite hacer y atender muchas cosas a la vez, mientras que el hombre es monoprocesador, siendo capaz de hacer solo una cosa a la vez. Muchos libros, con el adecuado sentido del humor, hablan de estas manifiestas diferencias.

En su libro “Dios era Mujer”, Pepe Rodriguez aporta una singular cantidad de datos de cómo el Olimpo femenino fue usurpado por los hombres que crearon un panteón masculino en el que pudieran verse representados.

A pesar de ello, la situación actual es la siguiente:
– Entre el 25 y 50% de las mujeres son maltratadas hoy en el mundo.
– 130 millones de mujeres y niñas han sufrido mutilación genital.
– 60 millones de niñas mueren cada año por abortos selectivos, infanticidios o abandonos.
– 50 millones de mujeres y niñas están expuestas a la violencia masculina dentro de la UE (Europa nuestra maravillosa  cultura y civilización donde impera la educastración, el machismo atávico y el analfabetismo mental y espiritual).
– 4 millones de mujeres padecen el tráfico sexual cada año.
– Una de cada tres mujeres es maltratada físicamente por su pareja.

¿Por qué, para qué y hasta cuándo?

771 visitas

Uso de cookies

Este sitio web utiliza cookies para que usted tenga la mejor experiencia de usuario. Si continúa navegando está dando su consentimiento para la aceptación de las mencionadas cookies y la aceptación de nuestra política de cookies, pinche el enlace para mayor información.plugin cookies