Por qué la gente no se cura…

deprimido

 

Si cada vez hay más facilidades, posibilidades y alternativas para una curación o sanación rápida y eficaz, ¿por qué la gente no se cura? ¿Por qué cada vez hay más enfermos psicosomáticos? ¿Por qué duran tanto en el tiempo? …

Un médico muy intuitivo tuvo una perspectiva única sobre por qué las personas no se curan. Él solía pensar que todo el mundo quería ser sanado. Y llegó a la conclusión de que “La sanación es muy poco atractiva”. ¿Por qué? Veamos:

La “intención positiva” o “ganancia secundaria”: el dominio del ego.

Todo comportamiento humano tiene una intención positiva, sino ¿por qué la persona haría tal o cual comportamiento?

Ahora bien, el ego no contempla ni es capaz de discernir el precio que ha de pagar para conseguir lo que quiere. Veamos un ejemplo bastante habitual:

Síntoma:  Depresión, ansiedad (o cualquier otro de origen psicosomático)

Qué consigo estando enfermo:

  • Atención del entorno
  • Cuidados
  • Reconocimiento (pobrecito…..)
  • Excusas para no hacer algo
  • Descanso (estoy muy mal, no puedo hacerlo…)
  • No ir a trabajar (vacaciones pagadas…)
  • Victimismo con receta médica
  • Que la gente venga a verme
  • Que alguien que me importa se compadezca de mí
  • Dar lástima y compasión…. etc.
  • Demostrar lo mal que estoy por culpa de…

Qué me cuesta estar enfermo:

  • Me cuesta la salud
  • Pérdida de energía
  • Pérdida de vitalidad
  • Pérdida de alegría
  • Pérdida de bienestar y felicidad
  • Cansar al prójimo con mis quejas constantes
  • Aburrir a los amigos
  • Me juego el trabajo
  • Falta de motivación
  • Dinero en médicos y medicinas
  • Tiempo de disfrute
  • Pérdida de tiempo útil y valioso
  • Falta de autorrealización y desarrollo
  • Pérdida de autoestima y poder personal… etc.

La persona no tiene en cuenta que el coste no es sólo material, sino también y sobre todo moral, mental, emocional y espiritual, y eso no tiene precio… y da origen a posteriores trastornos físicos y enfermedades que entran en un círculo vicioso que lleva de una cosa a otra, del cual a veces es muy dificil salir…

Impedimentos para la curación.

Todo lo que se consigue estando enfermo y mientras lo siga manteniendo y recibiendo, le impedirá sanarse a sí mismo: el ego está muy cómodo, porque está en su zona de confort, aunque ésta sea autodestructiva, y porque el rol de víctima le funciona siempre muy bien, dado que el entorno se siente útil, compasivo, caritativo, buena persona, ayudando así a que el otro siga de víctima el mayor tiempo posible, hasta que uno de los dos se aburra y decida cambiar de actitud.

Las personas no se curan porque no se han liberado de la ilusión de ser víctima. Con demasiada frecuencia, la gente obtiene poder con sus heridas porque han encontrado que suscita el apoyo de otros. Las heridas se convierten en un medio de manipular y controlar a los demás.

Otros impedimentos para la curación incluyen renunciar a vivir en el pasado, dejar de ser víctima, y el engañoso miedo al cambio. Dirigir el pensamiento y la energía hacia el pasado desvía la fuerza vital de las células y los órganos que necesitan esa energía para funcionar y sanar en el presente, que es cuando se está viviendo en el cuerpo: ¡no se puede vivir en la memoria! La memoria es solo un archivo de información, con archivos-vivencias-aprendizajes mejor o peor etiquetados.

La curación requiere decidir vivir en el presente, recuperando la energía de los posibles traumas y heridas del pasado, lo cual dependerá de cómo se las haya archivado y etiquetado. No es lo mismo pensar “por culpa de… estoy así”, que decir “gracias a… estoy así”, es decir, sigo vivo, aprendí algo muy bueno, soy más fuerte y preparado para enfrentarme a cualquier cosa que venga…

Negarse a perdonar un evento o a una persona del pasado produce fugas energéticas del cuerpo. El perdón sana estas filtraciones. El perdón no tiene nada que ver con no culpar a otros por las heridas que causaron, sino con un análisis comprensivo y la decisión de no arrastrar cargas inútiles y que no están ocurriendo en el presente. ¡Quejarse no sirve de nada!

Tiene más que ver con “liberarnos de la percepción de víctima”.

Cuando podemos ver un acto doloroso como parte del proceso de la vida, como un mensaje o un desafío en lugar de una traición personal, la energía vital fluye de vuelta a los circuitos de energía del cuerpo físico.

Generalmente, sanación y la recuperación requiere hacer cambios en el estilo de vida, medio ambiente, y relaciones. El cambio puede ser aterrador para quienes se acostumbran a vivir en un estado de sufrimiento latente, base para el papel de víctima y “pobre-de-mí”.

Es fácil mantenerse en un compás de espera, alegando que uno no sabe qué hacer, pero rara vez es cierto. Cuando estamos en un compás de espera, es porque sabemos exactamente lo que debemos hacer, pero estamos aterrorizados para actuar en consecuencia… y no vemos todo lo que nos estamos perdiendo mientras la vida sigue pasando sin que nos demos cuenta y, lo que es peor, sin disfrutarla.

La sanación requiere acción. Comer adecuadamente, hacer ejercicio diario, tomar el medicamento adecuado, genera cambios saludables en el físico; estar con personas positivas, alejarse de las personas tóxicas, hacer todo aquello que nos atraiga y nos genere motivación, energía, creatividad, ilusión y autorrealización, formarse con cursos de crecimiento personal, aprender temas nuevos e interesantes, crecer en suma. El resultado será incrementar nuestra autoestima, y con una elevada autoestima, ¡¡¡no hay enfermedad posible!!!

Soltar el pasado y sus molestos lastres, dejar puestos de trabajo estresantes o relaciones inadecuadas, son acciones que sostienen la energía del cuerpo. Lo que apoya al uno apoya al otro, porque la energía física y energética están inextricablemente unidas. La vida es Energía en Acción. Y la Vida es un regalo divino.

Inma Capó

(Ver mi libro: “Retorno al Paraíso. El Despertar)

(Ver Medicinas Alternativas)